Ir a la ITV con el coche preparado te ahorra tiempo, nervios y segundas visitas. En nuestra revisión pre-ITV comprobamos los puntos que más fallan: iluminación y altura de faros, estado y homologación de neumáticos, frenos y suspensión, dirección/holguras, cinturones y elementos de seguridad, además de una lectura OBD para detectar errores activos (motor, ABS/ESP, airbag).
También revisamos emisiones y posibles fugas o ruidos anómalos. Al finalizar, te entregamos un informe claro con prioridades: lo imprescindible para pasar y lo recomendable para mejorar el estado general.
